El terremoto de Japón, realidad ante la perplejidad.






Es mucho lo que se ha mencionado acerca del terremoto y el tsunami de Japón, el más fuerte en toda su historia y que ha ocurrido el pasado viernes. Sin embargo, es preciso notar que mientras los japoneses tratan de superar lo vivido, mientras toman medidas para que su economía no se desplome y se recuperan del dolor, otros países, económicamente hablando, terminaran beneficiándose de lo sucedido.

Definitivamente produce mucha tristeza ver las noticias después del seísmo ocurrido el pasado viernes en Japón. Es casi imperceptible para muchos, sobre todo para quienes hasta el momento no hemos vivido un terremoto de esas magnitudes, pero al mismo tiempo quedamos perplejos al ver las imágenes que tanto han rondado los medios de comunicación.

 No sé en qué medida, algunos afirman que es admisible el hecho de que se haya producido este terremoto en Japón, quizás  porque los japoneses  teóricamente ya están preparados para enfrentar este tipo de situaciones. Pero bueno, desde el punto de vista humano, no podemos considerar que estos desastres sean selectivos, pues la realidad muestra que ocurren de manera impredecibles. Lo que sí podemos afirmar es que esta clase de catástrofes tienen consecuencias económicas muy importantes.

Inicialmente se habla de pérdidas humanas, que se estima pueden llegar a 10 mil, pero al mismo tiempo se habla de un cálculo aproximado en pérdidas económicas. Hasta el momento, según la firma consultora Eqecat, estas podrían ser de 100 mil millones de dólares,  lo que equivale al PIB nominal  de dos países como Ecuador y Guatemala juntos - todo lo que estos dos países produjeron en el año 2010- o casi la suma de las fortunas de Bill Gates y Warren Buffett –segundo y tercer hombres más ricos del mundo según Forbes, marzo de 2011- Este cálculo inicial incluye los daños en infraestructura y obviamente los producidos en las plantas automotrices de Toyota, Honda, Nissan y Suzuki que hasta el momento de editar  esta información estaban cerradas.

Es casi impensable las repercusiones que esto puede tener a corto y largo plazo. Hasta el día de hoy se han registrado las dos  peores caídas consecutivas del índice Nikkei de la bolsa de Tokio, la de ayer fue del 6,18% y la de hoy fue de un 10,55%. Esto a pesar de que tanto ayer como hoy el  Banco de Japón había inyectado, las cantidades de 44 mil millones de euros y 131 mil millones de euros respectivamente, con el fin de evitar que se desplome su economía.  No obstante, esto es solo el comienzo de un gran camino empedrado que tendrán que recorrer los japoneses.

Es de destacar que la mayoría de países se han pronunciado, manifestando su solidaridad con los japoneses. Pero siendo muy realistas, el debilitamiento que este terremoto está generando en la economía japonesa, de seguro beneficiará otras economías. Principalmente China potenciará su posición como la segunda economía más importante a nivel mundial, y al mismo tiempo su importancia en el continente asiático, sobretodo profundizando y reproduciendo el modelo nipón  de desarrollo y tecnología. Además, mientras los japoneses logran reconstruir parte de su industria, es muy lógico pensar que serán factorías de China, India,  incluso Corea del Sur, quienes reemplacen las afectadas por el terremoto.

En síntesis, la perplejidad con que vemos lo ocurrido en Japón, nos ciega de la realidad que para otros países representa dicha tragedia. Ahora, no quiero decir que esto sea maniobra de terceros. Porque estaría incitando a culpabilizar a unos países de la desgracia de otros. Pero así como fue inevitable que mientras el 11 de septiembre del 2001 los norteamericanos vieran lo vulnerables que podían llegar a ser, muchos se beneficiaron de ello, de la misma manera resultará ineludible que unos cuantos resulten beneficiándose económicamente  de la situación actual de Japón

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