¿Por qué no tener una tarjeta de crédito?






Las tarjetas de crédito llegaron a nuestras vidas para solucionarnos los problemas de tener que cargar con efectivo y tener que estar pidiendo préstamos al banco a nuestros conocidos, pero por el otro lado estas son tan fáciles de tramitar que pueden ser demasiado tentadoras y en el peor de los casos un verdadero peligro para nuestra economía personal. Es por ello que a continuación les presentamos algunas razones por las cuales es preferente no tener una tarjeta de crédito.

Las tarjetas son un verdadero dolor de cabeza. La misma burocracia hace poco atractivo querer tener una tarjeta de crédito: constantemente recibirás información de productos que no te interesan y en el peor de los casos podrías llegar a solicitar productos que ni siquiera pediste. Les ha pasado que ¿Contratan un seguro mientras preguntaban por su saldo al teléfono?

Pedir es fácil, pagar es... Las tarjetas de crédito te darán la facilidad de adquirir un sinfín de productos con solo dar una firma, pero en caso de no llevar un control moderado de su uso en pocos meses estarás teniendo serias deudas cuyos intereses terminarán por agotar tus ganancias de cada mes. Y créelo, pasa más de lo que uno cree.

Gastarás más. Una vez que se tiene una tarjeta de crédito, gastar es más fácil, y aunque no necesariamente te endeudarás desmedidamente, es muy probable que tus gastos vayan en aumento porque es más fácil gastar y por las clásicas compras impulsivas.

Comprar al final es más caro. Con las tasas de interés actuales y la inflación, al comprar con crédito estarás pagando más de lo que el producto vale en sí, y en algunas ocasiones esto puede llegar a ser de hasta el 30% o más sin mencionar los recargos y penalizaciones que puede haber por pagos impuntuales.
En conclusión, las tarjetas de crédito son un arma de dos filos. De saberlas usar te podrán servir para hacer tu día a día más sencillo, pero en caso de no saberlas usar y no ser una persona moderada representan un verdadero riesgo en la economía personal de cada quien. Entonces, vale la pena pensarlo dos veces antes de decidirse por una.

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