¿Por qué no se puede llegar al libre mercado?







El libre mercado es una situación ideal en la que el mercado se regula por sí mismo. No necesita de agentes externos que intervengan en el mercado para regularlo. Pese a que muchos pensadores liberales apoyan esta noción, muchos otros han llegado a la conclusión que esta situación es imposible. Ni el más liberal de los países, que es Estados Unidos, tiene un mercado libre, pues pone muchas restricciones al flujo de personas en busca de trabajo, cuando el mercado liberal debería ser irrestricto.

En primer lugar, el mercado debe ser regulado, ya que de dejarse operar libremente hay fallas en el mercado. Por dar un ejemplo, si la comida para perros es más barata de producir que comida para personas, las empresas optarán por producir comida para perros. Aunque pensando racionalmente se optimiza la producción, ésta no está enfocada en los bienes más necesarios.

En segundo lugar, el Estado asume la tarea de intervenir para dar servicios de salud, servicios públicos y asistencia a desempleado, junto con otros costos que las empresas se negarían a asumir. Para cumplir este rol, el Estado debe recolectar impuestos, que son utilizados para sancionar ciertos comportamientos que son propensos a generar fallas de mercado. Así, el Estado juega con los impuestos para aumentar el precio de ciertos productos y que la gente opte por otros.

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