El fantasma de un estallido social





El fantasma de un estallido social, luego de los hechos ocurridos en dos supermercados, organizados por el alcalde de Marinaleda, actual parlamentario andaluz y líder sindical, ha logrado alterar los nervios del Gobierno que como lógica consecuencia se encuentra procurado por la posible ocurrencia de protestas de este tipo.

Sánchez Gordillo, lleva más de tres década en su “misión” de revolucionario a pesar que es poco probable que su acto de estridencia pueda pasar más allá de una proeza donde estuvieron convocados los medios de comunicación, logrando así que su representación diera la vuelta al mundo y fuera un tema tratado por periodistas políticos de otros países.  

A pesar de estos episodios España sigue siendo un país con un nivel cultural alto y posee la suficiente experiencia democrática que promete una garantía de estabilidad, manteniendo la coherencia con la cual se realizan las protestas, con ciertas excepciones.

Sin embargo, esto no puede traducirse en una eterna pasividad de la sociedad española a la cual no deberá tensionarse de forma ilimitada ya que podría producirse una situación que llegaría a ser incontrolable.

Existe además, una franja social que sigue en aumento y que se encuentran en un momento tormentoso de sus vidas y cuyos reclamos deben ser atendidos por las instituciones como una prioridad, siendo el Estado el responsable de dar una contención de seguridad que impida que el descenso continúe.  


Por otra parte, en la actualidad las redes de solidaridad familiar son todavía sólidas a pesar que ya se encuentran llegando al límite teniendo en cuenta la gran cantidad de familias que tienen a sus integrantes en el paro.

Así, los recortes que se están realizando para salir de la crisis no pueden ser indiscriminados afectando a quienes ya se encuentran asfixiados por un cúmulo de situaciones y necesitan también una respuesta de lo contrario no será posible prever los acontecimientos que puedan ocurrir en los próximos meses.  

El fantasma de un estallido social es por ahora una situación poco probable, pero el gobierno no quedará libre del reproche social por no brindar la ayuda necesaria en una época tan delicada como la que España se encuentra pasando en estos últimos meses.  

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